lunes, 27 de abril de 2026

De la nada a la nada

 

 

 La literatura islámica te puede cambiar la vida.

Nací de la nada; en un suburbio de una gran ciudad donde todo lo que encuentras son restos que abandonan otras personas que viven por encima de ti. Con suerte pude aprender a leer gracias a mi madre y aprender de la vida por mi mismo.

Ahora gracias a mi fortuna soy bien tratado por todas partes. Mis negocios nacen de la nada como mi genialidad pero, he hundido a personas y familias entras; incluso a países subdesarrollados por sacar de su ridícula fortuna millones de dólares para dejarlos luego secos como el hambre. Sin embargo, en este mundo todo tiene una legalidad que la respalda el dinero y yo en eso soy un maestro de lo bajo que puede llegar a ser un tipo que nació de la nada.

Tengo avión privado. Vuelo como lo hace un buitre a lo largo de todo el mundo. En mis travesías por el océano Atlántico, Pacífico e Índico, me he aficionado a la lectura. Un día vi a mi azafata leer un libro y yo le pedí que me lo prestara. Se titulaba "El libro de mi destino" de Parinoush Saniee y quedé atrapado en el. Después vinieron mas y mas libros de autores árabes con una sensibilidad que a veces me hacían llorar por ver el corazón humano tal cual con toda su naturalidad...

Seguí con mis empresas despiadadas y me hice mas rico si cabe. En cada viaje devoraba libros de escritores árabes que mi azafata me dispensaba y me interesé por la cultura egipcia. Justo entonces, Egipto me atrajo de una forma muy peculiar y quedé prendado de una novela que se llama "El edificio Yacobián" de Alaa Aswany donde todos los personajes me enamoraban de una forma muy sublime.

Mi mujer se volvió loca por el trato que le daba. Mi hijos apenas me conocían y mi vida, era el mundo entero como si fuera Cristóbal Colón en pos de hacerme mas y mas rico si cabe. De pronto los sentimientos confabularon conmigo, la soledad se hacía intensa y además de leer libros en mis largos viajes, abusaba también de mi azafata porque la deseaba y no sabía otra forma de acercarme a ella; tal era mi animalidad con mis sirvientes...

Quise ser eterno como un Faraón y tuve la idea de hacerme un monumento funerario en Egipto. Ya dije que el dinero lo hace todo y las obras no tardaron en ejecutarse. 

Ahora, rondando los 80 años, vivo en el Cairo. Mi mujer está en una clínica psiquiátrica y mis hijos están casados con no se quién porque no me molesté ir a sus bodas. Todo está preparado según mis deseos.

Paseo por el Cairo y todos me conocen debido al enorme mausoleo que me espera. Tomo un té en una terracita cuando siento que no me encuentro bien porque alguien me ha envenenado. Mi cuerpo desaparece de entre toda la gente. Me descuartizan y después de quitármelo todo y me tiran al Nilo. Volví a mis orígenes y nadie pregunta por mi...

 

 

 

1 comentario:

Campirela_ dijo...

Podría ser la existencia de alguien que, por naturaleza, es egocéntrico y solo percibe la felicidad en aspectos materiales; al final, la soledad es su única amiga.
Un abrazo, feliz semana.