viernes, 28 de agosto de 2026

 

 

Cuentan que cuando una mirada te alcanza al corazón, es que ya estas perdido...
 

Camino por una avenida casi al amanecer; cuando estas sensible como quien comienza a escribir la historia de ese día. Las personas tenemos diferentes destinos en calles diversas allá donde se trabaja o se estudia. Hay quien lleva prisa, quien va tranquilo o quién aún no ha despertado. Con ojo inquieto me cruzo con otras miradas que desvían la mía y si no fuera por el sonido de los móviles, del motor de los coches o de su claxón, todo sería un silencio con el sonido de las pisadas en la acera. Hay miradas azules, marrones, verdes, negras; ojos grandes y pequeños, unos perdidos en su pensamiento y otros vivos como un una paloma en un parque...

Un día me retuviste la mirada y yo aparté la mía por timidez. En ese momento mi cuerpo se electrizó y al día siguiente te busqué y te vi a lo lejos pero ibas con prisa. Pasados dos días entrabas en una cafetería para desayunar y yo entré. Mi viste y sonreías sin apartar la mirada pero no sucedió nada mas. Terminaste el desayuno y cuando pasabas por mi lado me diste los buenos días...

Han pasado meses desde entonces. Te busqué entre las miradas y ya no estabas. Te busqué en la cafetería y no aparecías. De esa manera pasa el tiempo sumergido en la rutina del día a día. La timidez me lleva y me trae en tu recuerdo, me acusa como un juez que me condena a la soledad y... llega la primavera. El parque se perfuma de vida y de flores. Al fondo estás tu paseando. Has cambiado de peinado y forma de vestir pero el semblante es el mismo.

En un descuido un tipo te roba el bolso y yo corro detrás del chorizo. Recupero el bolso y cuando regreso a ti me reconoces y me dices: "Eres tu". Me abrazas y me das un beso en la mejilla. Me tomas de la mano y me preguntas: "¿Quieres un café?". Mi corazón palpita, mi voz sale entrecortada y le digo: "Mas que un café, vuelo en tu mirada como ese gorrión donde me alcanzo en la memoria y tu voz, siempre la soñé tal como es hoy como un milagro ausente del silencio...". "¡¡Qué cosa mas bonita!!, me dices...

Pasan los años y fuimos novios. Al principio todo iba bien; vivimos en pareja y tuvimos un niño. A partir de entonces todo cambió. Discutíamos por nada y te desentendiste de mi como yo de ti. Te vías con otros hombres y yo con otras mujeres cuando solo compartíamos cama solo para dormir...Desde entonces no me fijo en otras miradas cuando voy a trabajar: Nos separamos. 

Un día estoy desayunando en una cafetería y una chica se me acerca. Dice que nunca miro a nadie y eso le llama la atención. Lleva mucho tiempo observándome y quiere desayunar conmigo. Me levanto para salir de la cafetería disparado...

 

 

 

 

2 comentarios:

Sara O. Durán dijo...

Mejor huir que buscar complicación.
Un abrazo.

Campirela_ dijo...

El compromiso siempre es complicado.
Un abrazo.