Nuestra memoria nos lleva y nos trae a un pasado cuando hubo un momento que se guardó sin saber cómo ni por qué. Tejemos un mapa de nuestros sentimientos íntimos que al fin y al cabo es nuestra vida. Siempre hubo un sabor, un tacto, un beso, un olfato, una persona, una canción, una infinidad de cosas donde pusimos nuestra alma y allí, todo quedó grabado. A veces esos recuerdos nos asaltan y hasta nos emocionan.
La casualidad del presente nos trae ese recuerdo por tener la misma vivencia para sentir lo mismo. Es algo difícil pero existe rara vez. Pasado y presente se funden en una sola cosa y entonces surge la magia como venida de un milagro...Vivimos dos veces la misma circunstancia y los mismos sentimientos como si tuviéramos dos vidas paralelas que confluyen en una que es este mismo instante y, todo se pierde en el silencio y en nuestra soledad para ser rescatado sólo en nuestro recuerdo porque mas que nada, somos siempre personas.
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