martes, 24 de septiembre de 2019
Otoño en mi corazón
Ayer todo tenía un color diferente. Paseo por las calles sumergido en ese algo que transforma las cosas dentro de mi como espectador a un cambio. Por arte de magia todo en mi interior ha cambiado para ver las cosas desde otra óptica; otro sentimiento...Me dejo engañar por aquello que percibo y la gente piensa como yo, siente como yo y nadie abolutamente nadie, escapa a este embrujo de otoño que me lleva suavemente, sin brusquedad. Los sonidos, los colores, el cielo, mi tacto, el aspecto de mi cara y el de los demás, los perros que defecan lánguidamente...Entro en una cafetería y el café me envuelve de otra intimidad. La gente apenas habla sumida en la hondura de sus pensamientos y la camarera ya no sonríe. Con el efecto de la cafeína un sentimiento agradable se instala en mi cabeza y siento un benestar donde todo lo anterior aumenta reparando en cosas que antes pasaban desapercibidas. Con la memoria voy de aquí para allá contándome palabras perfumadas de otoño. El parque tiene murmullo de hojas suaves y el sonido del agua de la fuente, es más frío e implacable. La gente habla de sus cosas sentada en los bancos y mi mirada es una cámara que graba imágenes con escenas del presente...
Pasa mi día casi en silencio. Me siento fente al ordenador y Albada Dos me sorprende con otro relato. No tardo en responder cuando pasada media hora, todo este día que llevo en la cabeza, da su fruto en en el teclado con otra nueva historia...
Feliz otoño.
lunes, 23 de septiembre de 2019
Hoy tocó en la margarita decir NO
Quiero tenerte en mi corazón pero sin algo que me exclavice a tí. Quiero vivir en plena libertad y lo estoy consiguiendo. Me llenarás de recuerdos, de melancolías...de verte lejana de aquello que pudo ser y nunca fué. Quiero vivir en mi corazón sin inquilinos que me roben el presente y ahora tu estás aquí. Profunda es la verdad del amor mas no quiero vivir de rentas cuando todo esto pase. Mi vida es única y he de vivirla con la autenticidad de un principiante porque se disfruta mucho más. En su momento lo fuiste todo para mí pero ahora, después de tanto tiempo, estoy yo con mi corazón. No quiero dar lastres que me hagan ser un exclavo pues amo la libertad...La siceridad acarrea una humildad para sentirme en paz conmigo mismo. El amor es la unión de dos verdades pero cuando falta una, mi sentido común, mi inteligencia, mi deseo de buscarme o vete tú a saber qué, me empujan a vivir sin rentas a pesar de todo lo maravillosa que fuiste para mi. Ahora no y este no, lo acuso a mi error...
domingo, 22 de septiembre de 2019
El otoño de mi vida
Hoy las nubes de mi azotea llevaban música y recuerdos. Hacía tiempo que no escuchaba a Hergest Ridge, un disco de Mike Oldfield.
Guardo cosas con identidad propia de aquellos días en que la música se mezclaba con mi juventud al vivir momentos intensos que pueden que sean tontos pero que son una base para ser quién soy. Esta tarde las nubes viajeras van cargadas de peso; preñadas de agua oscura o negra a punto de derramarse... El otoño da sus aleteos con una mezcolanza del verano que se resiste a dejarnos. Miro y me pierdo en la profundidad de esa lentitud silenciosa o esa nostalgia que me detiene en el detalle y vuelvo a sentir a Mike Oldfield de la misma manera que lo hacía con 15 años y vuelvo a sentir la magia de todo lo anterior que se funde o se pierde detrás de aquella nube que me visita venida de tan lejos...
Cada estación tiene su propia luz como la luz de mi salón o de mi cocina, la luz de mi habitación o ese estado de ánimo que me persigue en los días cortos de detenimiento...Hergest Ridge se desliza por mis oidos como esa nube en la mirada de mi interior. Siento emoción no compartida; algo que es sólo mío y de nadie más y abrazo a mi corazón en plena comunión con mi identidad, de todo aquello que llevaré hasta la muerte de mi memoria...
Me hago viejo a pasos agigantados, lo sé. La sensibilidad me arranca una emoción y la emoción un texto buscando ese no se qué que siempre persigo porque nunca lo alcanzo...y Aquella nube oscura me dice adiós con el sol que busca otro atardecer en tierras de América.
martes, 17 de septiembre de 2019
Hoy la soledad casi me alcanza
Mucha gente forma parte de mis silencios. Paseo en esta soledad acompañada cuando mi silencio me habla a cada instante...y se desliza en intimidad no descifrada en cada palabra, en cada acontecimiento...Ausente de todo menos del corazón, pasan estos días melancólicos buscando ese no se qué que se deshace al igual que un helado de chocolate. Voy de aquí para allá tal si fuera un chiquillo que persigue un globo por un parque pero la desiilusión acecha y aparece cuando se alcanza en una lágrima que me devuelve los pies a la tierra...y así todo acontece para recordarme que esto que siento, forma parte de mi ilusión que es muy tonta pero que, de una manera u otra, me ayuda a vivir...
Me has dado un sentimiento nuevo que guardaré siempre en mi corazón. Quizá lo mejor que nos quede no tenga un nombre pero sí la identidad que aun sin nombre, quedará para siempre guardada en mi corazón. Abro este silencio justo en el momento del germen y en ese nacimiento, estás tú. Pasaran los años como caen la hojas de los árboles o nace una flor por primavera y tú, seguiras viviendo en mi interior tan viva como lo haces hoy. Esta noche ha nacido otra prolongación que forma el ramaje de un árbol interior; con estilo propio, con un sentimiento que nace más allá de la palabra al llevar tu nombre cargada de silencio...
domingo, 8 de septiembre de 2019
Una hada para cada solución
Vengo de la luz y la oscuridad, del silencio y la soledad; del terror y la felicidad, de los sueños por cumplir y de la Fé del corazón...Aprendo y viajo por ser portadora de dichas y sufro por ser también conocedora de todos los sin sabores que recibo de cada corazón que visito cuando ya nada tiene arreglo.
La vida interior de cada persona es todo un mundo por descubrir cuando me asomo a su balcón. Sufro cuando no puedo hacer nada y me alegro cuando con un empujoncito, ilumino el corazón del que pide...
Sin remedio hay gente que llaman "mala" en este mundo. La realidad les atrapa de forma desagradable y sus reacciones se transforman en formas de pensar que son toxicas y retorcidas; con un veneno que no las deja dormir ni vivir en paz pero la dignidad es un derecho que les pertenece...Intento buscar un recoveco para darles un poco de vida pero no escuchan o se esconden, rehuyen y muchos se ríen de forma rastrera cuando la bondad del corazón se cruza en sus vidas...
Mi tarea es importante. No me puedo permitir un error cuando doy el paso al conceder un deseo. Vuelo por cada aldea, cada pueblo, cada ciudad. Entro en cada pensamiento que me reclama o espera de lo divino una ayuda. Me siento a veces impotente cuando alguien reclama la felicidad, que le vayan las cosas bién además de encontrar el amor pero, sinceramente les toco el corazón cuando la realidad y las condiciones son idóneas.
Piden que les toque la lotería. Piden que los cure de una enfermedad terminal cuando no hay remedio...y por pedir que no quede pero yo, siendo Hada colegiada en el cielo, tan sólo puedo ayudar a que ellos mismos se superen y tomen las riendas de su vida porque para milagros, siempre está Dios.
Tengo permitidas cosas que sin hacer daño, una persona de un cambio a su vida y para eso hay que ser una artista. Ya me gustaría dar giros de 180 grados en esta existencia pero me lo tienen prohibido porque cada persona es dueña y responsable de sus actos con todo lo que suceda.
No saben la sed y el hambre que quitaría de esta vida. Sufro en silencio. Los niños van de la mano de sus padres y cuando van creciendo se les da una libertad y una enseñanza. Yo que soy Hada, tengo la licencia de ayudar a esos corazones que buscan la verdad y he de hacerlo con una sensibilidad tal, que la vida cambie de forma natural.
Mi alma es transparente como las alas que me hacen volar y si alguna vez me reclamas, has de saber que lo tienes que hacer con corazón puro porque de otra manera, yo no te podre aconsejar, ayudar o guiarte en este mundo que es de locos porque cada locura, es un pecado por solucionar...en ello estoy.
sábado, 7 de septiembre de 2019
Mensaje en una botella
El otoño acechaba en aquella playa del Cantábrico. Finales de agosto anunciaba lluvia como aquella tarde en mi corazón. Un vacío existencial rondaba entre el desamor y la soledad cubriéndome de nubes igual que el cielo del norte. Mi vacaciones terminaban pronto con sabor a salitre en el alma y pensamientos dispersos sin saber qué hacer...
El gris se hacía patente y el frío congelaba a veces los dedos de mis pies cuando el mar los bañaba. El futuro comenzaba en octubre con la rutina de un trabajo que llevaba bién pero, siempre lo mismo un día tras otro con las mismas caras y el mismo qué hacer...y ella me dejó, simplemente me dejó por otro chico más joven, más apuesto quizá mas ardiente. No estoy triste por ello, para nada, pero yo no sé vivir solo porque la soledad me ahoga y me asfixia, me invade y por todo ello, me desespero.
Ya faltaban 5 días para mi vuelta a Madrid. En un rincón de la playa había unos chicos que como cada tarde se dedicaban a buscar botellas con mensajes. Se carcajeaban leyendo y a mi me dió curiosidad por encontrar una botella y leer el mensaje. La marea era propicia. Muchas botellas venían de lugares cercanos; de personas que sabían que llegaría a esa playa buscando a un principe o una princesa o alguien que llenara su vida después de tanto buscar...
Cogí una botella pero el agua había entrado. Cogí otra y el mensaje tenía tantas faltas de ortografía que el remitente se me antojó la persona más fea del mundo pero buscando más, en un rincón había otra botella. Era preciosa; blanca transparente con algo más en su interior que un simple mensaje: la abrí y era un fulard precioso de colores y figuras orientales muy perfumado. La botella era de anis de Rute y la letra era primorosa en todos sus sentidos. Me fuí para casa. Tenia prisa por saber que me contaba aquella mujer que la diferenciaba de todas las demás en estilo y clase.
Ya en mi apartamento comencé a leer el mensaje con un vaso de vino y una curiosidad infinita:: Decía así:
A veces paseo por la playa de los mil amores. Así la llamabas cuando estabas a mi lado con el corazón de poeta. Recogíamos botellas con mensajes y por la noche nos adentrábamos en sus historias con aquellas historias venidas de no sé dónde, y así nos enamoramos Te abrí mi corazón inocente aquel verano como una chiquilla que lo espera todo por un beso y tú, apuesto galan de cine mudo desde entonces no te me vas de mi cabeza que como una loca, aún te estoy buscando... Lloro estás palabras de tinta al saber que mi mensaje llegará a la playa de los mil amores. Cuántas noches te soñé y cuantos días te viví. Te me fuiste en un naufragio marinero en el Mar del Norte y yo, muerta en el abismo me quedé en este apartamento el resto de mis días pues viví en mis carnes y en mi alma, lo que la gente lo daría todo en su vida por conocer.
No sé quién me leerá. Vivo en la Calle de la Luz Nº42 y tengo que contar la historia mas hermosa que jamás vivió mujer de un hombre que aunque sencillo y humilde, abrió mi corazón a la sabiduría. Muero apretando los dientes con el odio que el destino me arrebató...Este fulard lo llevaba el día que lo conocí. Quién lo encuentre ha de venir a mi casa para escuchar mi historia pues pronto voy a morir. En caso omiso, por favor, dejelo en el agua y que el mar se haga cargo de tanta soledad...
Gracias.
Mi nombre es Eurídice.
Aquella noche no pude dormir. La imaginación y el desvelo me llevaron al amanecer. Busqué por internet la dirección de la calle y tan sólo estaba a 5 manzanas de la mía. Todo lo que pensaba llevaba el fondo de la inmensa soledad que aquella mujer había soportado; la misma soledad que a mi me esperaba en Madrid y no mucho por amor sino, por la debilidad de estar solo...
El número 42 era un bloque de apartamentos construido no se sabe cuando. En el portero había un nombre: Eurídice, apartamento 16. Llamé al timbre. Una voz preguntó quién es y yo le dije mi nombre y por qué venía. Se escucharon dentro gatos que parecían pelearse. Se abrió la puesta y me vino una pestilencia insalobre que me tiró para atrás. Una mujer de pelo blanco descuidado se reía a carcajadas con una boca casi sin dientes y yo, pobre de mí, me fuí a paso rapido por el asco que sentí...
Dedicado a Albada Dos
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