domingo, 14 de octubre de 2018

Sucedió en Jaén




Ella nació en una familia humilde como la mayoría. Fue educada según las enseñanzas de la gente mayor pero desapercibida hasta el final de su vida...No era guapa, tampoco fea. Tenía sus sueños y su corazón en conocer el amor cuando algún pretendiente tan solo quería su cuerpo. Entre sueños y la profesión de limpiadora, su vida pasaba casi en soledad a la espera de ese principe o ese marido que le diera el placer de ser madre y mujer amada por derecho de ley de vida. Sin embargo estaba sola en este mundo sin hermanos, familiares lejanos y padres que murieron por enfermedades que ella cuidaba.

Llegaba la primavera con la explosión de luz y de sentimientos, el verano insoportable de calor en su piso o el otoño donde sus sueños volaban como las hojas caidas de los árboles. Pero ahora era invierno en su vida cargado de monólogos en su interior mas que todo, por sueños rotos de juventud...Hubo hombres que la pretendieron para acostarse con ella y de esa manera conoció la falsedad del corazón cuando se traiciona al dar el cuerpo...

La conocía Carmen la tendera, Jesus el panadero, Isa de la cafetería Eros, vecinas chismosas que criticaban y algunos vecionos de los portales que limpiaba...y nada más...Era una absoluta desconocida que vivió en soledad cuando esperaba de su vida todos esos sueños que una mujer exige por ser mujer.

Por las revistas conocía a las famosas. Iba al cine sola. Se ponía alguna ropa de las rebajas y se paseaba a ver si la gente la miraba. Tomaba el cafe sola y paseaba sola por el parque mirando con mirada tímida a algún hombre que como ella, huía de la soledad...Ya pronto se jubilaría y maldita sea, que aún era virgen por esperar el amor de su vida. A sus 64 años la vida más íntima era su interior y la integridad como persona.

Un día ordinario, calló enferma. Pudo llamar al 061 y rápidamente fueron por ella que se desvanecía de fiebre. La llevaron a urgencias un día donde todo el mundo estaba ocupado. La sala de espera rebosaba de gente y a ella la dejaron en una camilla sola por no tener acompañante...

Con fiebre altísima perdió la conciencia en un rincón de la bahía de enfermos hasta que por fín se apagó. Pasaron horas para que alguien se acordara de María por tener el detalle, sólo el detalle de preguntarle y cuando llegó el amanecer, alguien cogió su mano que colgaba de la camilla y sintió que estaba fría como el hielo...

La noticia saltó a los periódicos y a la radio. Todo el mundo estaba escandalizado por la noticia y hubo cartas por el asunto con mancha negra para sanidad pero María vivió como tante gente mayor que estaba sola en este mundo sin una atención, sin un preguntar:¿Cómo estás?...Ahora María en cuestión de dos días, su noticia queda olvidada porque encuentran a dos niños que encuentran sin vida en la playa de Isla Cristina...






Hace unos meses escuché por la radio esa tragedia de encontrar la muerte en la de espera de urgencias en un hospital...Alguien murió esperando a que le atendieran y de mi recuerdo, nació este relato que sin duda es real como tantas cosas que suceden y se callan por verguenza.





10 comentarios:

Campirela_ dijo...

Un relato lleno de muchas emociones , y una vida de soledad , tal vez esperando sueños que nunca llegaron a realizarlos.
Un abrazo.

jfbmurcia dijo...

Nadie merece morir de ese modo, pero por desgracia, como no mejoren las cosas, es lo que nos espera...
Saludos.

EvaBSanZ dijo...

Hola Demonio jajaja
Mañana te leeré y te comentaré sobre lo leído, pasa una buena noche.

Un beso

jesus alvarez dijo...

Un relato realmente interesante y lleno de emociones sin duda, un saludo y encantado de volver a visitar tu blog, un abrazo.

Albada Dos dijo...

Las salas de espera de los hospitales son universos en sí mismos. Esa señora, como muchos ancianos, viven solos, mueren solos y no dan un ruido jamás. En este caso no tenía familia, pero hay muchos ancianos que viven solos aun teniendo hijos, y viudos que no desean dejar el hogar que siempre fue el suyo. Se inventan botones que cuelgan del cuello por si se caen o enferman poder avisar, pero con la salud y las fuerzas mermadas, se vuelven vulnerables. Demasiado.

Nos olvidamos de los viejos, olvidando, como dice Serrat, que todos llevamos un viejo adentro. Duro el texto. Un abrazo

EvaBSanZ dijo...

Muy bueno y triste que la muerte en ocasiones se aparezca así, sin referirme a la soledad sino más bien a una sala de urgencias.

Un beso

Laura. M dijo...

Triste final. Pero es la dura realidad de la vida que llevamos. La soledad si la buscamos es buena, y es impuesta no.
Besos.

. dijo...

Muchas emociones en este relato, como es la vida


Un beso

Gladys dijo...

Un triste relato que era muy usual en el pasado, cuando las mujeres no se respetan así mismas, y crían que la vida se basaba en tener un hombre al lado ya no es así. Un abrazo amigo feliz inicio de semana.

Susana dijo...

Es muy triste y muy real. Un beso