Llega ese momento que no quieres ver a nadie. No te apetece nada en especial pero quieres estar solo todo el día. Con fuerza de gravedad, la tristeza te atrae con su peso existencial. Parece que algo tira de ti para tus adentros y no sabes qué es. Todo es un silencio espeso y todo lo que me rodea, carece de atención porque allá en lo profundo, me sumerjo en una oscuridad que no se si es sana o sanadora de algo...Parece como si la vida te invitara a una parada obligatoria para tocar fondo y una vez allí, tomar impulso y subir a la superficie. Esta vida se basa en lo cotidiano pero también se debe de tener en cuenta que existen paradas obligatorias donde tú estas solo contigo quizá para rendir cuentas a algo, algo que no tiene nombre...
1 comentario:
Son necesarios esos bajones. De allí se resurge con mucha más fuerza y seguridad.
Un abrazo.
Publicar un comentario