Van pasando los años. Esta noche no había mucho sueño pero tu has estado dormida toda la noche. Desde hace un tiempo los recuerdos me asaltan cuando en nuestra habitación sólo reina el silencio enredándose con nuestra respiración. Todavía me recuerdo con la primera vez de muchas más repetidas como cuando te besé, cuando senti tu amor, cuando nos fuimos a vivir juntos y, tantos cuandos más que a lo largo de esta noche, vuelvo a ser el principiante de la primera vez...Quizá, la naturalidad que tienes en tu forma de ser y la belleza física o esos detalles que me hacen que te conquiste de nuevo, son el detonante de mis miedos por perderte. Sin duda has aguantado esas manias o esos sin sentido que muchas veces me asaltan y que te sacan de quicio o también la forma de llevar nuestro matrimonio con tu entereza y sensatez...Pronto llegará nuestro aniversario; a la mañana. El tiempo es un atleta que pasa a gran velocidad buscando un record y el 25 es un año que se encadenará al 26 y Dios quiera que sean más. Daría lo que fuera por ver en imágenes lo que estás soñando ahora. Me gustaría ser el protagonista de tus sueños o el habitante que vive en tu pensamiento. Contigo soy feliz en esos detalles sencillos que se mezclan con el amor que te tengo. Formamos un puzzle donde cada pieza ha sido fabricada para encajar con nuestra personalidad. ¿He sido bueno contigo? me pregunto cuando por mi mala cabeza te he hecho llorar o me he enfadado por una sin razón...Las horas de la noche se van deslizando buscando el amanecer y yo estoy fresco como una rosa. Te rozo con mi brazo y no quiero despertarte; tan sólo sentir el calor de tu piel.
Pero poco a poco voy cayendo por el túnel del sueño y me quedo dormido; pleno de dicha. Al llegar la mañana, me despiertas con un beso y me dices al oido: Feliz aniversario.