martes, 15 de octubre de 2019

La enfermedad de la soledad







Hoy has llegado más pronto de lo habitual. Te has arreglado y te pregunté que a dónde ibas. Me has preguntado si te gustaba el vestido y que como siempre desde hace un tiempo, vas a misa.

Al mediodía me llamas o te llamo para quedar a comer y siento muchas veces tu soledad. Siempre dispones los días para salir con amigas o caminar por las mañanas. Ahora tienes tiempo para todo; hasta para la soledad...Pero hoy te he visto alegre y estrenando vestido con aquel collar que tu hija te regaló. Pareces una chiquilla que se pasea por la calle para que la miren. Me preguntas que cómo me va el dia en el trabajo o me comentas cosas de tu día a día esperando mi opinión pero hoy estabas diferente. Todavía hay jazmines y los llevas prendidos con el perfume de tu alegría y marchas calle arriba para ir a la iglesia. Por la noche me llamarás o te llamaré antes de darnos las buenas noches y como siempre, me preguntas si me esperas para comer o me quedo en casa. Tus conversaciones son largas por teléfono porque sé que al colgar el auricular, te volverás a sentir sola. Mañana si puedo cocinaré yo.

...y el silencio también puebla esta mi casa cuando dejo de escribir. Supongo que cuando ella me falte, habra una llamada menos y otra llamada que espera entrar con urgencia: La de mi soledad....


 

9 comentarios:

Kasioles dijo...

Antes de nada quiero darte las gracias por tu visita, hacía tanto tanto que no sabía de ti...
He estado alejada del blog algo más de medio año, desde el fallecimiento de una amiga bloguera Ámbar, no sé si la conocías.
Llevo unos meses entre vosotros y espero que no perdamos de nuevo el contacto.
Hoy tu entrada me recuerdo al sentimiento que he tenido cuando se fue, me solía llamar casi todos los días por teléfono y cuando dejó de hacerlo, supe el vacío que dejó y el significado de la soledad.
Cariños y buena semana.
Kasioles

Flor. dijo...

Buenos días mi buen amigo Buscador , esta sensación es la que se nos queda cuando durante muchos años convivimos con seres queridos o amigos , el día a día , y cuando se marchan dejan en nosotros una soledad que es difícil de llenar , un relato triste y algo melancólico típico en esta época del año , te deseo una feliz mañana amigo mío besos de flor.

Soledad era el nombre de aquella extraña mujer que conoció en aquella cafetería , sentada de frente a la puerta de la calle , lo vio entrar con paso lento y cansado , paso frente a ella sin prestarle mucha atención , pero en lo que tarda un grano de arena y disolverse en un océano , sintió que algo recorría todo su ser , esta lo invito a sentarse y tomaron juntos un café , la conversación fue amena y entretenida , y con el paso del tiempo se fundieron en una misma persona ,hasta que un día la extraña mujer no volvió a frecuentar la cafetería , el hombre pregunto por ella y él camarero que diariamente le ponía el café de la mañana , le contó que allí nunca hubo tal persona llamada Soledad , que la única soledad que él había oído nombrar era la foto de su mujer que él la llamaba mi querida Soledad.

Susana dijo...

La soledad es muy dura. Un beso

Amapola Azzul dijo...

Regar tiempo y compañía para compartir con personas queridas es un hermoso regalo.

Besos.

JLO dijo...

linda reflexión, entre melancólica y románticas, a tono con tu estilo... me gusta... saludos...

Albada Dos dijo...

Las madres nos dejan, y ojalá nunca sea al revés. Qué gusto verlas estrenar, peinado, color de tinte, zapatos para los juanetes. Qué gozo verlas sonreír y ponerse los pendientes o los broches primaverales de otra etapa.

Nunca sabe igual de bien como ese guiso de nuestra madre, así que pidamos las recetes :-). Un abrazo

Franconetti dijo...


Muy bueno este relato, me gustó.

Un abrazo.

Maru dijo...

Qué bonito, no sabes cómo me has llegado al corazón, la mía ya no está y esa llamada, el pronunciar esas sílabas tan queridas y únicas son hoy mi diario vivir, nunca se olvida al ser que nos dio la vida, yo me consuelo pensando que ella forma parte de mi y me la llevo a todos lados...abrazos.

Meulen dijo...

Y pensar que después vivimos tan solo de sus recuerdos...
la mia se que está conmigo, a veces la siento , a veces me deja perfume de rosas en mi casa ...
por eso hay que vivir a concho cada momento que se esta viviendo con ellas.